El botón SOS puesto en la muñeca de una señora mayor, visto de cerca

AMPARA · Botón de emergencia de muñeca para tu mamá

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El botón SOS puesto en la muñeca de una señora mayor, visto de cerca

AMPARA · Botón de emergencia de muñeca para tu mamá

Ella aprieta el botón que lleva puesto y a ti te llega el aviso al celular, estés donde estés.

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Portada de la guía La casa segura Solo con el paquete de dos Guía «La casa segura»

22 cosas que puedes cambiar hoy en casa de tu mamá para que no se caiga. En PDF, al correo.

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Envío gratis a México y Estados Unidos · 90 días para devolverlo · Un año de garantía

«Mi mamá no sabe nada de tecnología.»

No tiene que aprender nada. Es un botón: sin pantallas, sin menús y sin claves. La configuración la haces tú, una sola vez, desde tu celular.

«¿Y si yo no estoy en casa?»

El que necesita el wifi de la casa es el botón, no tú. El aviso te alcanza donde estés —en el trabajo, en otra ciudad o en otro país— con los datos de tu celular.

«¿Me van a cobrar todos los meses?»

No. Se paga una sola vez, hoy. Sin mensualidad, sin contrato y sin permanencia. Si mañana dejamos de existir, el aparato sigue funcionando igual.

«¿Y si al final no le sirve?»

Tienes 90 días para devolverlo y un año de garantía. Escribes un correo, te decimos a dónde mandarlo y te devolvemos el dinero. Sin formularios.

El botón funciona con el internet de la casa de ella: no lleva chip ni datos móviles, y fuera de su casa no avisa. No es un aparato médico, no es un servicio de vigilancia y no llama al 911 ni a emergencias.

El problema

No está sola.
Está sin forma de avisar.

Tu mamá se vale por sí misma, y esa es justo la razón por la que vive sola. El problema no es que no pueda: es que si un día se cae en el baño, no tiene cómo decírtelo.

El celular cargando en la cocina. El teléfono de la casa en el pasillo. Y ella en el suelo, despierta, esperando a que alguien llame por casualidad.

Una cocina vacía al final de la tarde

Lo que de verdad te preocupa

¿Y si se cae y nadie se entera?

La mayoría de las caídas en la casa pasan en el baño, en la cocina o en el pasillo. Justo donde el celular no está a la mano. Y entre que pasa y alguien llama, pueden irse horas.

38,5 %

de las personas de 50 años o más en México se cayó en los últimos dos años.

INEGI · Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento, 2024

La solución

Un botón en su muñeca. Un aviso en tu celular.

Ella no aprende nada nuevo. Tú no vuelves a llamar por si acaso.

Ella aprieta, en su casa

Un botón grande, en el mismo lugar de siempre, que encuentra sin mirar y sin lentes.

A ti te llega, estés donde estés

En el trabajo, en otra ciudad o en otro país. Te llega al celular con tus datos o con tu wifi, con la hora exacta en que lo apretó.

1

Se la pone como un reloj

No hay nada que ella tenga que aprender, prender ni configurar.

2

Tú la configuras una vez

Desde tu celular, en unos minutos. Eliges a qué números llega el aviso.

3

Y ya está

No hay que volver a tocarla. Solo cargarla de vez en cuando con su cable tipo C.

Lo que cambia

El mismo susto, dos finales distintos.

Su hija sentada a su lado en la cocina, con el botón SOS en su muñeca
Una señora mayor sola en el suelo de su cocina, estirando la mano hacia el celular que carga en la encimera
Sin botón Con AMPARA

Arrastra la línea. Es la misma cocina, el mismo día y la misma caída. Lo único distinto es el botón que lleva puesto.

Hoy, sin nada
  • Se cae y el celular está en otro cuarto
  • Espera en el suelo a que alguien llame
  • Tú te enteras horas después
  • Llamas a cada rato por si acaso
Con AMPARA
  • Aprieta el botón que lleva puesto, hasta en el baño
  • El aviso sale en ese mismo momento
  • Te llega al celular estés donde estés, con la hora exacta
  • Dejas de llamar por si acaso

Quién recibe el aviso

A ti. No a una central.

Tú decides a qué celulares llega. Puede ser solo el tuyo, o el tuyo y el de tus hermanos al mismo tiempo. Nadie más lo recibe.

Y no hace falta que estés en casa ni cerca de ella: el aviso viaja por internet y te alcanza donde estés, con los datos de tu celular. Queda guardada la hora de cada aviso, para que sepas exactamente cuándo pasó.

Una mujer mira el aviso en su celular

Sin letra chiquita

Lo que hace, y lo que no hace.

Lo segundo lo contamos igual de claro que lo primero. Es la única forma de que te creas lo primero.

Lo que hace
  • Te avisa al celular en cuanto ella aprieta
  • Te llega estés donde estés, con tus datos o tu wifi
  • Aguanta el agua del baño: salpicaduras y manos mojadas
  • Avisa a varios familiares al mismo tiempo
  • Guarda la hora de cada aviso
  • Te avisa cuando se está quedando sin batería
Lo que no hace
  • No detecta caídas por sí solo: hay que apretarlo
  • No se puede sumergir en agua
  • El botón no lleva chip ni datos: necesita el wifi de su casa, y fuera de ahí no avisa
  • No sabe dónde está ella
  • No llama al 911 ni a una central de emergencias
Una mujer conversa con su madre en la mesa de la cocina

La conversación con tu mamá

«Lo difícil no es comprarlo. Es que se lo ponga.»

La mayoría de estos aparatos terminan guardados en un cajón, y casi nunca es por el aparato: es porque a ella le recuerda que ya no puede sola.

Por eso ayuda decirlo como es. No lleva cámara. No lleva micrófono. No sabe dónde está. No le cuenta a nadie lo que hace durante el día. Sirve para una sola cosa: para que, el día que lo necesite, no tenga que esperar.

Y se parece a un reloj, no a un aparato de hospital.

Se paga una vez

Sin mensualidad. Sin contrato.

AMPARAServicio con central
PagoUna sola vezTodos los meses
PermanenciaNingunaContrato
Quién respondeTu familiaUna central
Si dejas de pagarSigue funcionandoSe corta

El precio está arriba, en esta misma página. No hay nada más que pagar después.

Quiero uno para mi mamá

Lo que recibes

Llega listo. No hay nada que armar.

  • La pulsera con el botón, lista para ponerse
  • El cable tipo C para cargarla
  • Las instrucciones para configurarla desde tu celular
La pulsera y el cable de carga

Ficha técnica

Los datos, para quien quiera verlos.

Se poneEn la muñeca, como un reloj
Conexión del botónWifi de la casa, banda de 2,4 GHz
Chip de celularNo necesita
Dónde funciona el botónDentro de la casa, donde llegue su wifi
Dónde recibes tú el avisoEn cualquier lugar, con tus datos o tu wifi
AguaAguanta salpicaduras y manos mojadas
CargaPor cable tipo C, como un celular
CorreaAjustable, con varios agujeros
Avisa aVarios celulares al mismo tiempo
MensualidadNinguna

Sin sorpresas

90 días para devolverlo.

Escribes un correo, te decimos a dónde mandarlo y te devolvemos el dinero. Sin formularios y sin cuestionarios.

Si llegó dañado o no funciona, el envío de vuelta lo pagamos nosotros. Si simplemente cambiaste de opinión, ese envío corre por tu cuenta y te devolvemos el precio completo del producto.

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Envío a México9 a 16 días hábiles
Envío a Estados Unidos10 a 20 días hábiles
Costo del envíoGratis en los dos países
Devolución90 días
GarantíaUn año

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de comprar.

Si falta la tuya, escríbenos a hola.amparaa@gmail.com. Contestamos todos los correos.

¿Mi mamá necesita saber de tecnología o tener celular?
No. Ella no necesita celular ni saber usar ninguna aplicación. Solo tiene que apretar un botón. La configuración la haces tú desde tu celular, una sola vez.
¿Y si yo no estoy en casa? ¿Me llega el aviso igual?
Sí. Esa es la parte que más se confunde, así que la decimos clara: el que necesita el wifi de la casa es el botón, no tú. El aviso sale por el internet de ella, viaja por la red y te alcanza donde estés —en el trabajo, en otra ciudad o en otro país— con los datos de tu celular o con cualquier wifi. No tienes que estar cerca de ella ni en la misma casa.
¿El botón funciona con datos del celular o con un chip?
No. El botón no lleva chip ni usa datos móviles: se conecta al wifi de la casa y nada más. Por eso no hay ninguna línea que pagar, y por eso tampoco funciona fuera de la casa. Si lo que necesitas es que funcione en la calle, este no es el aparato y preferimos decírtelo antes de que lo compres.
¿Necesita internet en su casa? ¿Sirve con cualquier módem?
Sí necesita internet, y conviene revisar una cosa antes de comprar: el botón se conecta a la banda de 2,4 GHz, que es la que traen todos los módems de casa. Si el módem está puesto solo en 5 GHz, hay que activar también la de 2,4 desde la aplicación de la compañía de internet. Lo decimos aquí y no en la letra chiquita porque es la causa número uno de aparato que «no funciona» al llegar.
¿Y si se va la luz o se cae el internet?
Entonces el aviso no sale. El botón depende del internet de la casa y no tiene línea propia. Preferimos decírtelo antes de que compres.
¿Se lo puede dejar puesto en el baño?
Sí. Aguanta las salpicaduras y las manos mojadas, que es justo donde más falta hace. Lo que no se puede es sumergirlo: ni en la tina, ni en una alberca.
¿Funciona si ella sale a la calle?
No. Está pensado para dentro de la casa, que es donde pasan la mayoría de las caídas. Fuera del alcance del wifi de su casa, el botón no avisa.
¿Y si se cae y no puede apretarlo?
Entonces no avisa. Hay que apretarlo: este botón no detecta caídas por sí solo. Te lo decimos de frente porque es la pregunta más importante de todas, y porque un aparato que promete detectar caídas sin hacerlo es peor que ninguno.
¿Y si lo aprieta sin querer?
Te llega el aviso igual. Vale más un aviso de más que uno de menos, y como te llega a ti y no a una central, no pasa nada: la llamas y ya.
¿A quién le llega el aviso?
A los celulares que tú configures. Puede ser solo el tuyo, o el tuyo y el de tus hermanos al mismo tiempo. Nadie más lo recibe.
¿Tiene mensualidad o suscripción?
No. Se paga una vez, cuando lo compras, y no hay nada más. Si mañana dejamos de existir, el aparato sigue funcionando igual.
¿Cuánto tarda en llegar?
A México, de 9 a 16 días hábiles. A Estados Unidos, de 10 a 20 días hábiles. El envío es gratis en los dos países.
¿Cómo lo devuelvo?
Tienes 90 días. Escribes a hola.amparaa@gmail.com, te contestamos con la dirección y te devolvemos el dinero cuando llegue. Si llegó dañado o no funciona, el envío de vuelta lo pagamos nosotros; si cambiaste de opinión, ese envío corre por tu cuenta.
¿Tiene garantía?
Un año desde que lo recibes, en los dos paquetes por igual. Si deja de funcionar por una falla de fábrica, te mandamos otro sin cobrarte. No cubre golpes, sumergirlo en agua ni daños por mal uso.

Quién está detrás

Una tienda chica, con una persona detrás.

Hay alguien leyendo los correos y contestándolos, y es la misma persona antes y después de que compres. Si tienes una duda, escribe a hola.amparaa@gmail.com: contestamos de lunes a sábado, casi siempre el mismo día.

Y por eso tienes 90 días para devolverlo y un año de garantía: en vez de pedirte que te fíes, preferimos que el riesgo lo corramos nosotros.

Quiero uno para mi mamá

La conversación que decide

Lo que te va a decir tu mamá, y qué contestarle.

Comprarlo es la parte fácil. Lo difícil es que se lo ponga, y eso se gana en una plática, no con especificaciones. Estas son las seis cosas que casi siempre dice.

Uno

«Yo no estoy tan mal. Eso es para los ancianos.»

No es por cómo estás hoy. Es para que, el día que pase algo, no tengas que esperar tirada a que alguien llame por casualidad. Y se parece a un reloj: quien lo vea de lejos no sabe lo que es.

Dos

«Si me lo pongo, es que ya no puedo sola.»

Es al revés. Esto es lo que te deja seguir viviendo en tu casa. Lo que hace que te saquen de aquí no es el botón: es una caída de la que nadie se enteró a tiempo.

Tres

«No quiero que me anden vigilando.»

No lleva cámara, no lleva micrófono y no sabe dónde estás. No manda nada durante el día. Solo avisa cuando tú lo aprietas, y el aviso le llega a tu familia, a nadie más.

Cuatro

«Yo de esas cosas no sé, se me va a olvidar.»

No hay nada que aprender ni nada que recordar. No tiene pantalla, ni menús, ni claves, ni aplicación que abrir. Es un botón: lo aprietas y ya. Lo demás lo dejo listo yo una sola vez.

Cinco

«No voy a molestar por una tontería.»

Úsalo también para las cosas chicas: para que te ayude a levantarte, para que te abra un frasco, para que pase a verte. Si solo lo aprietas en una tragedia, no te va a servir en una tragedia, porque no vas a estar acostumbrada a usarlo.

Seis

«¿Y si lo aprieto sin querer y se arma un escándalo?»

No pasa nada. No llama a una ambulancia ni a una central: me llega a mí al celular. Te marco, me dices que fue sin querer y se acabó. Vale más un aviso de más que uno de menos.

Un consejo que vale más que el aparato: recórranlo juntas y pregúntale su opinión. Lo que se decide a sus espaldas se deshace en cuanto te vas, y un botón que ella no quiso ponerse termina en el cajón el mismo mes.

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